Proyectos

Diseño gráfico en Jaén

Emóleo es un estudio de diseño gráfico en Jaén. Aunque trabajamos varias vertientes del diseño gráfico, las más solicitadas por nuestros clientes son el diseño editorial, cartelería, branding, gráfica del medio y packaging.

Emóleo nació en noviembre de 2017. Su fundadora, Linarejos Lucena, es licenciada en Bellas Artes y ejerce de directora y diseñadora gráfica. Cuenta con 16 años de experiencia en diseño gráfico e impresión. Uno de los objetivos a largo plazo más importantes por los que vamos a trabajar es por naturalizar la cooperación y el trabajo en equipo entre los profesionales de las áreas que intervienen en el diseño gráfico. Como profesional, es una carencia que detecté en nuestro sector desde que me inicié en él, y en especial en el diseño gráfico en Jaén.

Para desarrollar los proyectos, hay que trabajar con diferentes especialistas. Fotógrafos, ilustradores, consultores de marca, escenógrafos, simuladores en 3D, expertos en preimpresión, maestros de taller, artesanos, etc. Creemos que la especialización, la pluralidad y la cooperación entre profesionales son el futuro del diseño gráfico.

El diseño gráfico se ve así enriquecido, variado, perfeccionado. Adquiere un dinamismo donde cada proyecto es una fuente de la que beber nuevos conocimientos que van sumando, gota a gota, proyecto a proyecto, y van ampliando ese gran saco de recursos y experiencias.

La cooperación aplicada al diseño gráfico consigue una dimensión transversal del mismo, lo cual nos ha demostrado resultados más sólidos, más convincentes, más humanos y más sostenibles desde un punto de vista argumental. Y eso siempre es sinónimo de éxito. Digamos que cuando esto sucede, TODO ENCAJA.

El porqué de un buen diseño gráfico

«Diseñar es mucho más que ensamblar, ordenar o editar: es añadir valor y significado, iluminar, simplificar, clarificar, modificar, dignificar, dramatizar, persuadir y quizá incluso divertir. Es transformar prosa en poesía» (Rand, Paul (1993). Design, Form and Chaos. New Haven. Yale University Press).

Según esta definición del diseñador norteamericano Paul Rand, nuestro trabajo va mucho más allá de hacer algo bonito, artístico, de moda o acorde a la última tendencia. El diseño gráfico es una forma de expresión que busca una solución a una manera de presentar algo (producto, idea, información) a alguien (público). Y en esa búsqueda de soluciones intervienen otras áreas como la creatividad, la comunicación, la publicidad, la fotografía, el dibujo, etc.

El diseño gráfico afecta a todo lo que nos rodea, condicionando y determinando nuestra manera de percibir las cosas, los productos, la información y los espacios y ejerce una influencia directa en las decisiones que tomamos en torno a ellos.

Pero en el diseño gráfico, como en otras formas de comunicación, intervienen un emisor (cliente), un canal (nosotros) y un receptor (el público). Es muy importante el conocimiento que el cliente pueda tener sobre el diseño gráfico y como éste afecta a su producto. Ello guarda una relación directamente proporcional: a mayor conocimiento sobre el diseño gráfico, mayor conciencia sobre la importancia del mismo y su verdadero valor. Esto se traduce en una mayor facilidad y fluidez en el desarrollo del mismo. A veces nuestro trabajo empieza ahí (nos guste o no), sobre todo en la empresa pequeña. Formando al cliente a cerca de porqué es necesario un buen diseño gráfico y cuán valioso es. Tenemos la esperanza y firme creencia de que a medida que el diseño gráfico se va extendiendo en todos los ámbitos de nuestra vida y no es solo capricho de unos pocos, a medida que unas empresas van dando buenos ejemplos de ello a otras, la sociedad va teniendo un mayor conocimiento sobre esta disciplina tan desconocida, mal comprendida y por tanto, valorada erróneamente por muchas personas.

El diseño gráfico debe ser útil 

Es uno de los valores más importantes que debe poseer un buen diseño gráfico. La utilidad es la matriz del diseño gráfico. Debe estar presente como característica esencial desde el mismo momento en el que está naciendo un proyecto. Pongamos un ejemplo sencillo pero más común de lo que creéis: de nada nos sirve hacer un cartel precioso cuya información cuesta trabajo leer por la tipografía empleada. Un diseño que no es útil es un diseño condenado a no cumplir su función, y por lo tanto a morir.

El diseño gráfico debe ser estético

Aquí el sentido estético juega su papel más etimológico. Estética viene del griego aisthetikós, que significa suceptible de ser percibido por los sentidos, sensible. Por lo tanto, nuestro diseño debe ser percibido por la vista, principalmente. Pero también por el tacto, por el olfato, gusto y/o tacto. Por eso una ilustración de un cuento es diseño; un libro que huele a chocolate es diseño; una tarjeta que parece goma al tocarla es diseño; una felicitación que reproduce música al abrirla, también es diseño.

El concepto de estético aquí no hace referencia a la belleza. El diseño gráfico no necesariamente tiene que estar sujeto a un placer visual. Sobre todo porque lo que es bello para unos no lo es para otros, y lo que en una época concreta pueda serlo para algunos en otra época ya no lo será para otros. Por tanto, la ausencia o presencia de belleza es una apreciación subjetiva del sujeto que no debe condicionar nuestro trabajo.

El diseño gráfico debe ser sostenible

O lo que es lo mismo, diseñar con inteligencia. Porque cuando esto sucede, desarrollamos proyectos más óptimos. Porque cuando se hace un buen estudio de las funciones que debe cumplir nuestro encargo, no hay sorpresas. Y si no hay sorpresas no hay imprevistos. Y si no hay imprevistos no hay gastos innecesarios. Sostenible por tanto, no implica hacer lo más económico, ni lo más rápido, ni lo que esté de oferta. Sostenible implica tener una visión a largo plazo por parte del diseñador gráfico a la hora de desarrollar el proyecto. Esta visión consiste en saber aplicar la mejor opción de las que hay en el mercado para el caso concreto en el que estemos trabajando. Y para eso, hay que conocer el mercado y estudiar muy bien el caso. 

El diseño gráfico debe emocionar

«¿Por qué la gente compra determinados productos sólo por el envase o juzga a los libros por las portadas? La respuesta es sencilla: todos estos ejemplos son piezas de diseño gráfico emocional que crean profundos lazos entre el público y el producto.» (Caldas, Sara (2019). Diseña, crea, siente. El poder del diseño gráfico para generar emociones. Hoaki).

Quizá sea esta la característica más «actual» del diseño gráfico y sin duda la que más está demostrando al cliente que su proyecto funciona. Los diseños que generan emociones, del tipo que sea, dejan una mayor huella en el espectador, permanecen más tiempo en la memoria. Van más allá de su función útil, sostenible, práctica… Tienen un plus, un «noséqué» que conecta con la parte más personal del individuo. Inevitablemente lleva una parte también del humano que hay dentro del diseñador.

«…soy un gran defensor de la publicidad emocional: el arte de seducir y enamorar tiene mucho que ver con nuestra profesión (…) seducir requiere esas gotas de pasión y de utopía.» (Bassat, Luis (1993). El libro rojo de la publicidad (Ideas que mueven montañas). Debolsillo).

Por eso, cuando un cliente confía en nosotros, empezamos por un buen briefing, estamos en contacto con él desde el principio hasta el final. Lo acompañamos, hacemos un ejercicio de autoevaluación y buscamos su valor añadido.

En Emóleo el diseño gráfico va ligado a empatía. Es la garantía para el éxito de nuestro trabajo. Entendemos que en diseño gráfico y comunicación visual, incluso los proyectos más pequeños necesitan de este proceso para resultados satisfactorios.

Complementamos nuestros servicios de diseño gráfico con los servicios de imprenta y/o impresión. Bien sea digital, offset o gran formato. Aprender junto a la imprenta durante tantos años nos ha hecho diferentes.

Sabemos que de la pantalla a lo que el cliente tendrá físicamente en sus manos intervienen muchos factores que pueden hacer que el resultado final no sea el que el cliente esperaba. Nuestra experiencia hace que controlemos lo máximo posible los factores que afectan a ese proceso. Habernos formado en contacto directo con la imprenta y seguir visitando talleres y hablando con los responsables de los mismos para estudiar aquello que pueda afectar al producto final lo hace posible.

El servicio de imprenta es utilizado por muchos de nuestros clientes. Por los que persiguen un trabajo final sin sorpresas ni contratiempos, y lo más parecido posible a lo que hemos desarrollado juntos en el estudio.

Gracias a todos los que confiáis en nosotros.